Un viaje a Salou, y conocer Euskadi.
Un dia en Caspe, mi amigo Ander Bilbao, me dijo que iba a estar por Semana Santa en Salou, en Catalunya y que queria conocerme.
Mi primo, se reia, porque yo no habia visto el mensaje.
Y cuándo vi el mensaje, le dije que estuviera tranquilo, que no se enfadase, que cuándo llegué a Barcelona, pensaría si podía ir, y que intentaría ir.
Me dijo de quedar en Salou, le dije que desde Caspe, no se puede ir a Salou, si no haces trasbordo en Tarragona.
Así, que al dia siguiente de llegar en el tren que provenía de Madrid, el Domingo, fuí a quedar con él, en Salou.
Tenía dudas de cómo era. Porque ví a un tio perchero. Y estaba tímido.
Yo he conocido gente Vasca, como mi compañero de clase, mi primo político, o mi masajista (un gran referente para mi). Pero, con todos tengo sentimiento interior de quererlos.
Por muchas de nuestras raices. Nuestra cultura.
Ellos están fuera de Catalunya. Y mi forma de pensar es diferente a la de la gran mayoria de los Españoles. Me siento próximo a Euskadi.
Antes de ir, estuve mirando a la puerta de mi espiritu bastante rato. A ver que me decían mis familiares de antepasados. Mi Abuelo.
Y me dijo que fuese, ya que podía confiar en él.
Allí dimos una Vuelta, fuimos a el Paseo Maritimo dónde estan las rocas, y fuimos a el Bar Ibiza.
El me dijo, el próximo lo pagas tu en Euskadi. Y le dije que si. Que así quedabamos. Justo cuándo llegaba a la estación de tren, llegaba el tren para Barcelona.
Y le hice reir porque me iba corriendo, me hizo una broma de cazador. De aves, de piezas.
El tren estaba lleno, y tuve que ir depie bastante rato.
Cuándo fuí en tren a Euskadi, nadamás llegar a la estación de Sants en Barcelona, estaba cagado.
Recuerdo llegar a Tudela, y Castejón de Ebro, y tener la sensación como estar en Caspe. Mi pueblo. A las orillas del Ebro. Y llegar a Aro, y Logroño, y pensar, joder esto es clavado a mi pueblo. Pero, un paisaje muy bonito.
Un par de mujeres, muy presumidas, mayores. Que montaron en Zaragoza, hablando del Corte Ingles de Zaragoza, y el de Bilbao. Pensé, bueno no debe ser muy diferente.
Fué llegar a Miranda de Ebro, poner la radio del móvil, y escuchar Gaztea desde la frontera con Euskadi, y ya se escuchaba. Y escuché un tema de Esne Beltza - Argitzeraino. Hicieron mucha broma, la pusieron 11 veces.
Justo cuáno llegué a Euskadi, estuve mirando el paisaje, y es la primera vez que flipo tanto. Nunca habia estado más sorprendido en toda mi vida. Lo más bonito con diferencia.
Una chica mexicana, me dijo que estabamos llegando a Bilbo.
Y no sabia como ir a Amorebieta, muchos autobuses. Y yo les hablaba como era, un poco como sin darme importancia, y me contestaban con un Rojo de Bilbo. Me asustaba porque era un Rojo muy grande, nunca habia estado así de acostumbrado. Me trataron de novato.
Así, que después me dijeron el Autobús.
En el Autobús, me trataron muy bien, pasé por el Barrio de Santutxu, y eso me recordó el Club de Atletismo de Bilbao, y la Subida a Urkiola, que me hizo pensar que allí habia una prueba ciclista muy importante.
Me fijé en el Carril bici, y pensé, que en Catalunya no hay tantos ciclistas, como los que yo veía.
Muchos carriles bici.
Allí estaba esperandome Ander, y me llevó a visitar Euskadi, pero me dijo que debía ir para una semana como hacen algunos montañeros.
Me llevó a un Chino, pero como estaba cerrado, me llevó a Getxo, a un centro comercial. Y comimos una Hamburguesa y un Aquarius. Me gustó que no tomase Alcohol. Una persona sana. Le pagué la cena, para devolverle el favor de Salou.
Me llevó a reconocer el Cross en Amorebieta. Y me gustó como estaba la Hierba. Pensé vaya pisada más buena se debe hacer aquí. Las Campas de Jauregibarria. Me acordaré siempre de este nombre, lo escribo sin mirar por Internet, todo en mi cabeza.
Así que me dijo de ir por la noche de fiesta, pero le dije que no, que un Cross es duro.
Y también le dije, que dudaba si podría dormir, porque he tenido mucho tiempo insomnio.
Nos despedimos, y le di la mano, sin fuerza, con cariño, porque me cae bien, y me gusta como es. Para que sepa, que puede confiar en mi.
En la habitación, puse la radio, y estuve mirando que en ese Ayuntamiento mandaba el PP. O la derecha.
Y estuve haciendo Anarquia, de atrás palante. No es bueno gobernar la casa de otros, si vas con malicia.
No son buenas las réplicas. Pero, estuve escuchando musica que me gustaba. Siempre he sido legal.
No dormí. Por lo que sea, esos viajes son para ir con novia.
La alarma del IPAD sonó, y fuí al Autobus que iba al Cross, allí en la Campa, había un Caserio, y comí Patatas, recuerdo que había sillas de Modista, mi madre era modista. Me gustó mucho. Y coincidí con una mujer que leía el Egin y le dije que si supiera leer en Vasco, yo también lo leería. Y me sonrió.
Me hacia gracia, un trabajador Negro en la barra, que se parecía a Carl Cox, me hacía reir.
Los trabajadores, me decían que tenía pintas de Catalan: ¿No os dáis cuenta las pintas que tiene?
Me guardaban la bolsa de entreno, pero al final lo dejé en el guardarropia.
Coincidí con Fran Amarillo que el quedó por delante, y yo el penúltimo.
No me pareció un Cross tan duro. Había barro, pero no mucho. Y me gustaba que hubiese Toboganes. Pero está muy cerca de el Pueblo, es Urbano. En cierta manera, no esta en el Campo.
Durante el recorrido, el público decía que: Ese es un corredor de Pista.
Y me decían Ondo Ibili.
Me aplaudió toda la grada, porque quedaba último, pero en el último tramo superé a un Veterano de Jaén. Se pensaban que era el último, pero aún quedaba ese hombre.
Aún y así, fué tremendo, el agradecimiento a la afición Vasca.
Cuándo salí, me di cuenta que se habían fijado en mi, y si entraba en el Bar, podían negociar conmigo para fichar por un Club Vasco, como soy. Pero, no tuve Huevos.
Y después vi que había mucha Ertzaintza, es jodido que en Euskadi la polícia sea aún más de Derechas, que en Catalunya (almenos entonces).
Me senté en el suelo de lo hecho polvo que estaba, esperando el Autobús, y pensé, este suelo es como soy Euskadi, es como me siento. Y luego hablé con un hombre y mujer que eran Andaluces de la emigración.
Me volví en el Autobús a la estación de Tren de Bilbo, y me di cuenta que hay suciedad en Bilbo, y que no es bueno que la gente me conozca en Bilbo, porque me vendría allí, y porque puedo tener un concepto erroneo de lo que veo allí. Hay personas con un temperamento muy fuerte, en algunos casos.
En la estación coincidí con que había un mural Franquista, y me di cuenta que existia para que no hubiera conflicto. Y me encontré con una Mujer de Zaragoza, que le jodía tener que ir a Euskadi, muy amenudo porque sus hijos vivian en Euskadi. Yo me reía...
En el tren, un hombre, roncando en todo el vagón desde Bilbao casi a Barcelona, el Revisor, haciéndo broma al Vagón, y nos reíamos todos.
Fué llegar a Sants, y los de Seguridad vigilándonos. Yo pensando, joder... mira estos esperando a los de el Pais Vasco, que desconfianza.
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